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Picos de Europa: Covadonga, Cares y Fuente Dé

El Parque Nacional de Picos de Europa, recibe este distinción desde el año 1995, y se extiende por el Principado de Asturias, Cantabria, y Castilla y León, siendo un ecosistema ligado al bosque atlántico. Se trata de una las mayores formaciones de calizas de la Europa Atlántica, con importantes procesos cársticos, erosión glaciar, y presencia lagos.

Se encuentra dividido en tres macizos: Macizo Occidental, el Macizo Central y el Macizo Oriental. Las calizas de una antigüedad de 300 millones de años, surgieron de los fondos marinos a raíz la actividad orogénica, originado un relieve violento, con altas cumbres, y profundas gargantas y cañones. En el Parque encontramos emblemáticas cumbres como el Naranjo de Bulnes, o lagos como los de Covadonga, o ríos tan conocidos como el Sella, el Duje, o el río Cares, por cuyo valle transcurre una de la rutas más visitadas de la zona.

Entre los riscos de estas montañas habita el rebeco, y en sus tupidos bosques los corzos, lobos o los osos pardos. Las aves destacadas del Parque son el pito negro, el urogallo, o el buitre leonado.

Los valles, pueblos, iglesias, cabañas de puertos y caminos, representan la influencia del hombre en este entorno natural cargado de siglos de historia. La agricultura y la ganadería se asienta en los Picos de Europa a partir del Neolítico, cuando se asientan los primeros pobladores de la zona.

Los Celtas fueron antiguos pobladores de estas montañas, siendo propensos a divinizar los fenómenos y elementos de la naturaleza que observaban. Astures y Cántabros eran invencibles en sus contiendas, tanto en los conflictos con el Imperio Romano, como durante la llegada de los musulmanes. Los astures bajo la protección de estas montañas, con un pequeño ejército, a cargo del emblemático Don Pelayo, derrotaron a los musulmanes, en la famosa batalla de Covadonga. Esta batalla dio inicio al proceso conocido como la Reconquista.